jueves, 10 de septiembre de 2009

Serenidad

Me invade una extraña serenidad, tan parecida a la soberbia que me asusta. Y es que esa superioridad que uno vislumbra al alcanzar cierta paz en el espíritu debería dar vergüenza.

¿Cómo mirar desde arriba a los hombres y sus imperfecciones cuando uno es sólo una parte del montón, capaz de las más atroces bajezas? Así, con este pérfido razonamiento, debería desprenderse de mi cuerpo y mi mente esta cruel tranquilidad, pero algo ajeno a mi voluntad –o ella misma, no sabría decirlo- la mantiene, como una sutil tortura.

Tuve que lavarme las manos, el asco que me genera pensar en tales asuntos me hizo sentir sucio. Podría demorarme y ahondar en tal reacción, pero a veces, en contadas ocasiones, es preferible no dar explicaciones, no buscarlas, pues el hecho de no hallarlas volvería loco al hombre más lógico y sereno…

¡Grotesca contradicción!

Desearía poder sentir una pizca de compasión por ellos, seres imaginarios de la realidad, o por mí, incluso, pero eso sería caer otra vez en la soberbia y la vanidad y ya dije que tales sentimientos me resultan realmente despreciables, más aún quienes los generan.

¡Con qué violencia debería uno desprenderse del polvo que lo cubre, de esa sombra de humanidad que es bendición y maldición a la vez!

Sería, en un principio, un movimiento lento, casi tierno, al rascarse un brazo o un cachete, como quien no quiere la cosa, pues es más difícil tocar el espíritu que el cuerpo… No, en realidad es bastante sencillo, pero la mayoría del tiempo somos ciegos a lo esencial, lo habrán leído en algún lugar.

Entonces comenzaríamos rascándonos la piel, hurgando con las uñas en el cuerpo mismo, en la armadura que nos protege y a la vez expone a lo mundano. Poco a poco, sin embargo, esa comezón transformaría nuestro accionar en un ataque frenético y violento, aniquilador, al cual no podríamos resistirnos… Espectadores de nosotros mismos, como si fuera un sueño muy intenso, para finalmente terminar frente a un espejo, desnudos o transparentes…vacíos pero limpios.

Con qué violencia debería uno… ¡ahí está la serenidad!

16 comentarios:

andreita dijo...

¿...Cómo mirar desde arriba a los hombres y sus imperfecciones cuando uno es sólo una parte del montón, capaz de las más atroces bajezas...?

Mi papá me ha dicho, entre muchas otras cuestiones de enrome importancia para mi, extraído de alguno de los tantos libros que me leía cdo era chiquita antes de dormir que "ninguno de nosotros tiene derecho a mirar desde arriba a nadie, salvo para extenderle una mano y ayudarlo a levantarse".

Creo que pocas cosas me quedaron tan grabadas como esa, y que ademas es una descripcion d grandeza inmensa.

Hay textos tuyos, como este, que a veces pienso los escribieras para mi, me sineto identificada en mas de una oportunidad y además me encanta el modo de decir que tenes.

Adelante!

Un beso! (:

Usted dijo...

Andreita:
Muy sabio tu papá si te dijo algo así. Yo no sé para quién escribo, si para mi o para otros, y ni aún con la más mínima sospecha lo diría (si supiera).
Aur revoir

Anónimo dijo...

sorprendente

La Ce

Joa dijo...

Solo mire desde arriba para darse cuenta de que todavía queda un largo trecho por escalar.
Sin embargo, un poco de serenidad no le hace mal nadie. (ojo! no abuse).

Un abrazo

Usted dijo...

Pero en ese caso dependería de a dónde quiere llegar y qué parte de la montaña está escalando.

Cataqclismo dijo...

Delenda Carthago, como diría Catón el Grande (cita Romana).

La soberbia puede ser confundida con serenidad, y viceversa, y puede aún más volver a ser confundida con una pila de sensaciones; pereza, piedad, empatía, comprensión... Aunque lo interesante de los espejos es que ambos lados tienen un reflejo y un sujeto que observa.

La destrucción del exterior me hizo acordar mucho a mis queridos Tzimisces... pobres, sádicos e incomprendidos artesanos de la carne...


Excelente. A ver cuando editás un libro, che, que yo te lo compro =P

María dijo...

"Señor, concédeme serenidad, para aceptar las cosas que no puedo cambiar; valor para cambiar aquella que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia"


Es bueno repetirla de tantao en tanto.

:)

Usted dijo...

Cataqclismo:
Y luego me preguntás por qué te puse Mártir!

María:
Tomaremos eso como un cumplido (y si no era un cumplido, lo tomamos como eso igual)

Nayati Mahmoud dijo...

la soberbia puede tomarse como una serenidad camuflada en una tormenta que se aproxima. Estar arriba de la montaña puede significar que a partir de esa soberbia te has dado cuenta que debes comenzar a bajarla y llegar al nivel de los hombres, al que realmente perteneces. Si bajas la montaña es porque tienes miedo que esa tormenta que se acerca llegue a tocarte un solo pelo de tu ser. y me inmagino que tu no lo querras. Descubrir que no tienes imperfecciones será descubrir que si las tienes?? No habra jabon que borre la suciedad mental al pensar esas cosas. Eso tiene que borrarse con el corazon.
Llega a tu corazon, llega a tu espiritu y verás que tienes un ser humano adentro tuyo.

Se siempre sereno.

tia elsa dijo...

A veces la soberbia esconde inseguridad, complejos, creo que el sabio es humilde porque comprende lo breve de la existencia. Besos tía Elsa.

Radio Bemba dijo...

ufff uste, mire con que semejante texto me vengo a encontrar...
muy profundo casi salido de alguna especie de psicoanalisis, o de conversaciones con uno mismo...
no se muy bien por que ni por dónde pero me hisiste acordar a Kafka
(ese si que estaba bastante colifato)

Usted dijo...

Nayati:
Muy naturalista lo suyo y en aglún punto, Osho

tia elsa:
a vees no, siempre

Radio Bemba:
Bienvenido, o bienvenidos, ya que una radio suelen ser más de uno. Gracias por lo de Kafka pero estmaos lejos de ser algo así!

Radio Bemba dijo...

lo decias por lo de colifatos?
jeje

Usted dijo...

Jajaja, no, bien me gustaría ser un loco lindo (para el que haya entendido, eso significa colifato, es lumbardo)

mandrake el vago dijo...

Delenda est Cartago como decía Catón el grande... eh? que? que lo dijeron antes? ah no! pero yo iba a decir "delnda est cartago"! ahora no digo nada... :P

Usted dijo...

Y el colifato soy yo, jajajaja