
Creo en lo infinito, no en lo eterno. En algún momento, “esto” tuvo que haber empezado (entiéndase la vida, el mundo, el tiempo y el espacio, el sinfín de elementos que componen y hacen al universo). Nunca el ser humano pudo entender la noción de eternidad por la lógica (y si lo hizo fue de la mano de la fe), pues escapa a su nivel de comprensión. Si ésta existiese, nuestra vida, nuestro cuerpo, serían un elemento ínfimo, enteramente insignificante, sin sentido alguno para el orden del cosmos.
Quizás seamos un sueño dentro de otro sueño dentro de otro, así hasta remontarnos al primer soñador y su primer sueño.
El primer soñador… ustedes le dicen Dios.