lunes, 7 de septiembre de 2009

Edición

Disculpen las molestias, encontramos algunos errores conceptuales y de desarrollo en el cuento. Releanlo y disfruten (y den su opinión).

Cuentan que en las tierras de Zefrrak vivía un viejo sabio que por capricho del rey Vladijj se mudó al palacio real sirviéndole de consejero día y noche. El Rey, joven y malcriado (pues tenía tan solo doce años), torturaba al viejo sabio cada vez que en el cielo había luna llena, para así recordarle que no era más que un simple sirviente y que su vida dependía del bueno mal humor del precoz monarca.
Una tarde de primavera, el día del año nuevo, Vladijj le preguntó curioso al sabio por qué no se había entregado a los placeres de la otra vida, siendo que en esta sufría tanto. Ante tal cuestionamiento, el viejo respondió diciendo:
–Oh, sabio Rey, que con tanta benevolencia me has tratado, le ruego acepte mis disculpas de antemano por lo que voy a decir, pero me temo que en sus intentos de torturarme usted ha fallado.
–¿Cómo puedo haber fallado, siendo que te he reducido al estado más vergonzoso que un hombre puede tomar? –preguntó realmente sorprendido el Rey–. Has sido el hazmerreír del reino durante ya dos años. Estoy seguro que he obrado bien. Te hice sufrir ansiedad, hambre, deseo, bronca, odio, impotencia. Pasaste por toda tortura que un hombre puede recibir y soportar. ¿Cómo puedo haber fallado, siendo que te he reducido al estado más vergonzoso que un hombre puede tomar?
–Oh, señor mío que mal alguno no has hecho, la arrogancia de su sangre y la estupidez de su adolescencia lo han vuelto ciego, los Dioses me castiguen por tal impertinencia, pero es que al haber manifestado sus inseguridades en mi, ha creado usted un vínculo que con mi sabiduría y mi sangre he sabido sellar. Ahora ninguno puede existir sin que el otro exista, por lo cual ha transformado su Majestad mi vida en algo tan valioso como la suya propia.
El Rey, perplejo e incrédulo, se retiró del calabozo de mal humor y con un increíble dolor de cabeza. Al pasar por delante de los guardias, les ordenó decapitar al anciano de la forma más lenta posible en la plaza pública para luego llevarle su cabeza como desayuno. Esa misma tarde, sin embargo, el joven monarca se recostó con un molesto sentimiento de culpa y remordimiento.
Esa fue la última orden que el rey Vladijj dio.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

WTF?

CeCILIA

Usted dijo...

Le hice unos cambios, madame.

LulyG dijo...

Me encantó. Simples palabras, pero ciertas.
La verdad, es que el cuento es uno de los estilos literarios más complicados (bastante complicado hacer algo bueno, en pocas palabras, con coherencia y que logre cerrar a punto).
Felicitaciones!

Usted dijo...

Luly:
Muchas gracias por tus palabras, entendí a la perfección tu punto y me honra (y me sonroja, boba (?))

mandrake el vago dijo...

Pero grillo, amen d ela desaparición de los comentariooos, hubiera estado bueno tneer las dos versiones. Sría como un work in progres!!! como un trabajo en vivo! ;) ;)

Usted dijo...

Es que me gusta el misterio y que busquen ustedes las diferencias (?) Así pruebo si leyeron bien o no, jajaja

María dijo...

Ah!!! si Néstor fuese al menos como el pequeño rey!!!


Beso!!

Pali dijo...

Ah no vale. Me borro el comentario!

Usted dijo...

Pali:
No se lo borré, simplemente no supe cómo guardarlo

María:
¿Malcriado?

ElChapa dijo...

Bien...El cambio impacta un poco más y deja la reflexión menos inducida. Creo que me explico. En fin, eso no quiere decir que el otro no tuviera impacto tampoco ni que fuera peor, o mejor si vamos al caso.

Abrazo Sospechoso!

Usted dijo...

Chapa:

Me entendiste a la perfección, celebro eso ;).

mandrake el vago dijo...

mmm... no se... cierta supresión del final le da una mejor{ia pero seguro hay mas diferencais y uno no se va andar acordando de todo... :P

Anónimo dijo...

a mi me gustaba la version anterior..

La Ce

Usted dijo...

Ambos:
Ah, es que es tan difícil jugar a ser escritor, je.

mandrake el vago dijo...

:D :D